• 09 Feb 13

Cruzando las fronteras y cambiando el horizonte, los puntos cardinales, los espacios de referencia físicos y mentales, varían el lenguaje y las cosas que éste nombra. 

Ocurre un movimiento que pone en cuestión la relación entre los signos y los conceptos a esos destinados por su cultura. El conocimiento de la persona oscila entre el “background” cultural que le pertenece a él, el resultado del lugar y el tiempo en que vive, y las imágenes y los significados inesperados, se desliza hacia una visión alternativa de la realidad que le rodea y hacia un nuevo sistema de comunicación.

Aquí, entonces, que el espacio en que el pensamiento se mueve crece, al igual que los caminos transitables, fortaleciendo en la mente el privilegio de la duda y de la elección, de una pluralidad de visiones en las que cada uno apela a su propia sensibilidad, el genius loci del medio ambiente en que vive, y todas esas experiencias pueden alterar el centro de gravedad de sus ideas.

Es esencial que la visión del hombre se mantenga, por así decirlo, “multiocular”, y que base su interpretación del mundo en la síntesis de muchos puntos de vista, rechazando una visión global única de la dirección y la limitación de velocidad. De hecho, la creatividad no se puede atribuir a una sola historia y a una sola categoría, no se puede leer segun parámetros fijos o simplemente habituales.

 

 

La obra de arte actúa como una variable que escapa a cualquier forma o fórmula unívoca. Entre ella y el observador se produce un tipo de reacción química cuyos componentes están en constante cambio con resultados imprevedibles. El arte, como un poliedro cuyas caras son visibles con una secuencia de movimientos, requiere un espectador con una mirada y una mente fluidas, por lo tanto capaz de varios niveles de interpretación en el laberinto de signos y significados posibles.

Un intercambio que quiere ser a la vez artístico y cultural, como lo que ha sido realizado por el Bice Bugatti Club (Nova Milanese, Italia) con el Proyecto mARTadero (Cochabamba, Bolivia), implica un viaje que es a la vez físico y semántico. Las obras, enviadas desde los territorios del Sur (Bolivia, norte de Argentina, sur de Perú y norte de Chile) a Italia y viceversa, llegan físicamente a un nuevo entorno geográfico y cultural, y a  un código de interpretación y de narrativa diferente.

La imagen y el ojo. El lenguaje del arte y la valoración estética del espectador. Un encuentro cuyas dificultades son innegables por los límites impuestos por los diversos antecedentes históricos, el origen social y cultural, pero que no es necesario cancelar o restablecer. Porque el hombre no puede vivir en un grado cero de conocimiento. Lo que el arte pide es la disposición a la dialéctica, una tensión viva que pueda generar cortocircuitos que hagan perder el control de los sistemas convencionales para generar otros nuevos. Cambian los signos, las formas y los conceptos, pero cada creación artística es una historia del hombre y como tal pertenece a un universo arquetípico comun, una memoria colectiva y original, un espacio compartido donde las múltiples interpretaciones utilizan códigos de expresión diferentes, pero todos válidos.

El hombre, la naturaleza y el sentimiento. Los paisajes de Elena Strada, Franco Marrocco y Alessandro Savelli roban a la naturaleza las sugerencias del color, un instrumento privilegiado de  investigación, para evocar los lugares del alma, devueltos a la lona través de las trazas, de los fragmentos de sueños y de los recuerdos. Es el espacio de lo no dicho, la falta de conexión lógica desde el cual se libera el vuelo poético. Es la luz melanconica  de Adelanto del verano, el pensamiento que escribe en un cielo suburbano, son las impresiones de los colores de la puesta del sol que persisten en el Cielo Nocturno justo antes que lo oscuro hunda todo en un confuso abismo. Ut pictura poesis.

Elena Strada trata el lienzocomo un diario intimo dondelos signos, alternando la materiay la transparencia, la libertad y el autocontrol, desenfocan las las formas negando la evidencia, volviednolas inestables e incertas. Son lo eliminado, lossueños olvidadosquesalen a la superficiepor un momento ysehunden de nuevoen el sótanodel ego, antes de llegar ala visión clara de undía de verano. El artistapinta elsentimiento agridulcede ausencia,el fracasoen lograr la plenitudy lo hace conuna pinturacuyostonos cálidos, iluminados por ocasionalespinceladasblancas, parecen amenazadospor las sombrasquepasandetrás de ellos.Uncreciente abismo imparableque se tragalos rojos, los rosas, los naranjas, los beiges, y sus promesastranquilizadoras.La abstracciónse hace más intensaen Trayectorias cielo de periferia  deFrancoMarroccocuya pinturalisa logra efectos de desvanecimiento. Elmaterial de pintura cromático se fundepara convertirse enun polvo finoy evanescente,se transforma enel espacioinfinito yprimitivo, el lugar no-lugarde unazul brillante.Yen este ultra-mar infinito el hombre dejael signo desu pasaje: unpincel de color rojoque cristalizael gesto, de lo contrario destinado a perderseen elcurso de los acontecimientos. Es el testimoniode una existencia quese niegaal olvidoy con terquedadyvalentíaasignaun residuode sí mismoal flujo indistintode tiempo.

Alessandro Savelli traza las coordenadas esenciales de un mapa celeste con unos pocos elementos pictóricos. La estructura de composición ordenada por bandas paralelas separa in primis el mar y el cielo, pero el rigor del sistema está interrumpido por destellos repentinos de luz y explosiones a través de las nubes que, como ventanas, abren a la visión de un espacio distante, en otra parte, destino tan deseado de este viaje por mar ideal. A ese mar conducen el deseo de un nuevo horizonte y la guia de la luna y las estrellas, leitmotiv reales de la poética del artista. El viajero teme los peligros de la navegación y confía en ellos dirigiendo la mirada hacia arriba, como lo sugiere la directriz vertical en el centro de la imagen. En la infinidad del mar y el cielo, que se avecina en la oscuridad de la noche, el reino de la indeterminación, son los únicos símbolos familiares y reconocibles en los cuales confiar. Sólo queda una duda imposible de disolver, que este no sea más que un espejismo engañoso, un sueño con los ojos abiertos.

El viaje, el tiempoy la casa.La luna indica el caminoal naveganteen Cielo nocturnono es más que elbarcoen el centro dela obra El viaje de  AntonioPizzolante. Es suficiente uncambio de perspectiva. La luna, el vehículo simbólicopara las exploracionesfantásticas, se convierte en elbarco, queaquíes el medio deun viajemucho más concreto yreal.Esto se manifiestapor la elección delautorque realiza su trabajo con elhierro, dando así al tacto una consistencia tridimensionalque, literalmente,le da cuerpo.El barcono se mueveel azul delmar, peroen la tierramarrón,una tierra cuyahorizontalidadse hace hincapiéen el papel con fuerza.No es unviaje onírico entonces, peroabsolutamenteterreno. Es la representaciónde la vida humana, el camino quecada uno de nosotrosrealiza en el tiempoy en la historia en labusqueda de sí mismoyde su identidad.Las formas simplesy arcaicas, el equilibrio absoluto de la composición quecon rigordistribuyellenos y vacíos,dan a la imageny a su significadouncarácter sagrado con rasgosmitológicos.

El tema existencial que pertenece sin duda aAntonioPizzolantees compartida contonos muydiferentes, por AngeloCesana. Lejos de laratio y del orden geométrico, el enfrenta condramaticidad el difícil caminino del hombre para labúsqueda de la verdad. Delgran libro Los signos del tiempoes la exégesis deuna búsquedaespiritualdolorosa, teñida de rojoy negro, que caracterizala vida del hombredesde el principio.El lienzo,  página sagrada, es elescenario de una luchaen la queel alma encuentra sucamino entrelas lágrimasy los tormentos, cuestionando la λόγος, el Verbo, hecho gráficoque surge de unmagmaconfuso, con la esperanzade encontrarrespuestas al misteriode la vida.Un camino interiordoloroso  representado por la pinturadensa deCesana, un esfuerzo que va más allá del tiempode la historiay de la memoria.

PierantonioVergatambiéndirige su atención hacialo íntimo y loespiritual,  que en este casoasume el carácter deuna espera. En Un hogar paralos poetasaparecen el cielo, latierra, dos árbolesy dosmontañasdonde en el punto deunión, se encuentra unacasa, el hogarde los poetas, el refugio y la custodiasegurade las emociones.El poeta/artista es alguien quesabe escucharun mensaje del cual ser profeta. Espera con paciencia, olfatea elsilencioen buscade una vibración posible.Las formasicónicas,queVergainmergeen una zona tranquilasuspendida en el tiempo,construyenun espacio privado,oculto, que esun lugar de conciencia, donde se mezclanel presentey los recuerdos. Aquí el poetase retira, solo con sí mismo,para defendersus ojosy su alma, que enérgicamentebuscan el sentidoy la magiamás allá delas apariencias.

Miraa las máquinascélibes de Duchamp el extrañoartilugiodunassurrealistadel Juego surreal en duna de orientedeMaxMarra.Un mecanismohíbrido quela imaginación reúneen formas imposiblesy la que funcionasegún dinámicasdesconocidas. Es el reinodel absurdo, donde las leyes de la lógicano hay,ytodo es posible.Marraabre los ojos auna dimensión desueño quellevalos colores y lasformas sinuosasde los desiertosde Oriente, un encanto que tienela sensación de unamemoriaborrosa y distorsionada, que se rompe enun sueñodespués de unlargo letargo. El artistapone en marchala máquina del tiempo, la pintura ganóla tercera dimensión con un hinchazón parecido a unvientre, el pasado se vuelve futuro en el espacio ydesafianuestras percepciones.

El almay el cuerpo.El alma quetoma el cuerpopara darla visióndesu sufrimiento.El alma dolida que revelasus cicatricestalladaa en unamaetria, trabajada con la fuerza del signo, legado delarte del grabado,y sus resultados de pintura.Esto es lo queAlessandroCarozzi representa con rasgosexpresionistasen la obraCuerpo Emocional.Una formaandroide sin cara,sin identidad, sin color, que pone al descubiertolos signos ylas heridas dejadaspor los recuerdos yremordimientos, por los temoresy los sentimientos experimentadoso eliminados.Los dos tonos blanco/ negro, interrumpido ocasionalmente porlas salpicaduras decolor marrón, evoca una sensación deprivacióny auto-anulación, lo que reduce el alma del artistaa unmaniquísin vida,sin pulsovital.Tal vezun descanso desí mismo ydel mundoantes deempezar una nueva vida. Una etapalarval que no se olvida, que se mantiene dentro de cada uno, comohuella indeleble denuestraalma herida.

En suConvivenciasAndreaCereda  usa de materialespobres, de recuperación y vuelve a trabajarlos:hojas dobladasy luego cosidas, atacado porcolor óxido. El artista montacada materialenun cuerpo más grande, resultado de la unión detantas partesque se encuentran y se ajustande acuerdoa una nueva redde contactos y relaciones. Construye una composición equilibrada y racional,sin eliminarlos arañazosy rozadurasde los metales.Estos sonlos signos del tiempoy la experienciaque cada unolleva consigoy que el autortiene la intención derespetar.Sólo de esta maneraes posiblecrear una relación entrepasado, presente yfuturo,la convivencia entrelo que fue ylo que será.El material de desechoenlas manos del artistase convierte en algodistinto de sí mismo, preservando la historiasingular y extraordinarioque el tiempo hamarcado ensu superficie.

La ciudad. Dónde se desarrollala convivencia, donde las cosas suceden. Hábitaturbano y mecanizadodel hombrecontemporáneo. GiovanniCerripinta unmicrocosmosbrillante yalgidoenlas paredes donde el cementoy las paredes descascaradas de las zonas industriales contrastan conlos colores vivos ybrillantesdel cielopoblado porgrúasy chimeneas,mensajeroscibernéticos de un nuevo mundosy de una nueva civilización. Asironianametafísicaen versión pop, donde la quietud de laatmósfera bloquea el dinamismode Suburbia congelando, en una imagen clara ysiniestra, laansiedadfrenética de edificar el nuevo, la soledad y laalienación del hombre eneste sub-urbs(sub-ciudad) geneticamente modificada.

Ciudad dePripyat de TullioForgioneda un paso más, presentando el escenario apocalípticode la ciudad dePripyat, Ucrania, abandonadaen toda prisaen el 1986,tras el desastre deChernobyl. Los residuos nucleares,enterrados bajomontículosde tierra contaminada, destruyen lavida y el aire, que está viciadoy sofocante, cargado de partículas radiactivasque atacantodas las formas devida, natural yartificial.La corrosión causada porla atmósfera, representada a travésde las capas depintura, las manchas, los arañazos y las coladas, es un agresión continua ala estructura interna delas cosas que, después de esta tragedia, sufrió mutacionesirreversibles. El hombrese ha ido.Se fue del escenario desus errorespara salvarse.Lo que queda sonlas ruinas dePripyat, una ciudad fantasmasituada en untiempo suspendido, en elsilencio eternode la muerte.En lo alto,en el cielooxidado de estos sitios, sin embargo, apareceuna grieta, la posibilidad deun destino diferente. La naturaleza, ofendida ydistorsionada, resiste y, con tenacidad,va a generaruna nueva vida.

La historiay la sociedad.Los coloresalegres, el dibujos infantil, las formas que hacen un guiño al arte callejero y  al art-bru son el lenguaje alegreelegido porel jovenartista Marco La Roccapara evocarlos acontecimientos trágicosde la guerradel agua de Cochabamba en las cuatro obras tituladasla Guerra deJoe. En abril de 2000, más de 600.000 personassalieron a las callesde Cochabamba, y marcharon en contra del gobiernoboliviano, pora que  derogaralaley deprivatización del agua.Elenfrentamiento con la policíaduró varios días, tomando la forma de unadura guerrillaque terminó, después de que elgobierno abolióla medida,con muchas detenciones, heridosy muertos.El tonopoco convencional con el queLa Rocca representa un universo acuático habitado poranimales extraños ycoloridos, cuyos cuerposse asemejan alas texturasde las telas tradicionales de America Latina, así como las formasabultadasde los vasoszoomorfoscon flores,contrastan con elcontenido dramático provocando un efetco de extraño distanciamiento. El sufrimiento deJoe, que personifíca en la obra el pueblo boliviano, se convierte en unsímbolo positivode la luchapor el bien común. Un ejemplo derebelión contraun poder político quese ha olvidado desudeber de trabajar parala res publica, el bien común. En una sociedaddonde los valoreséticos y cívicosparecen olvidadasClaudio Borghidedicaun Monumentoal no se que y a casi nada.Un monumento,un recuerdopero mas que todo una advertencia(del latin monēre, recordar, advertir). Conironía desencantada yamargurabrillante, elescultorda formaal vacío devalores y sentimientos quepercibe a su rededor y lo vuelve tangible paratodos.El artista, el verdadero,mira más allá delas apariencias yllama a las cosascon su nombre. Sóloasíes posible aportar al cambio. No hayentusiasmo expresivo en la esculturade expresiónde Borghi. Elacero cortentoma formassimples y regulares, medidas, dinamizadas porun movimientooblicuoyde forma espiral, que enla alternancia dela formasentre elvacío y lleno, modelan el espacio con el pudor quetienela reflexiónsilenciosa, la mirada aguday penetrante. 

 

Alessia Barzaghi
12 settembre 2011

 Orazio en el Ars Poetica utiliza esta formula para indicar los vinculos entre las dos artes: poesia y pintura.

 Mario Sironi (1883-1961), pintor italiano que desarrolla su trabajo en el “Movimiento del Novecientos” milanese (años ’20), conocido por su paisajes urbanos y sus periferias caracterizadas por tonos oscuros y brumosos.

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